España ya supera a Estados Unidos en la obesidad infantil, lo cual no es un logro del que enorgullecerse o celebrar: al contrario, debemos alarmarnos por este resultado, ya que la obesidad infantil está correlacionada con muchas enfermedades de la adultez y muchos trastornos psíquicos.
Si tu hijo está gordo, rollizo o echando unos kilos de más, deberías consultar dietas para niños.
Ante todo, ve al médico
El pediatra es quien tiene la última palabra al respecto. Ve al médico, que pesen y midan a tu niño y ellos saquen las conclusiones estudiando su caso. No desoigas sus consejos, y aunque cueste seguirlos porque a veces requieren de determinadas pautas o tu hijo es reacio, imponte.
Algunos consejos
Si no dispones de tiempo para acompañar a tu hijo en sus actividades diarias, intenta apuntarlo en una actividad deportiva que le guste: lo mejor es que consultes con él y sea quien decida porque así no lo verá como una obligación y el factor motivación se mantendrá alto.
Nunca utilices la comida como un premio. Esto es contraproducente y le estás dando un mensaje equivocado. La comida es como la gasolina; es un motor para que nuestro cuerpo funcione, aunque sea placentera. Enséñale a disfrutarla en cantidades moderadas y en situaciones oportunas (su cumpleaños, Navidad, etc.)
Las dietas para niños no pueden ser muy estrictas y nunca como las de un adulto. Pregunta a tu pediatra para que te asesore dependiendo de su nivel de actividad, de su índice de masa corporal y del estudio familiar.
Por último, los niños imitan lo que ven. Cuida tus propios hábitos para que tus hijos se copien de ellos. Eres su modelo a seguir.








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