La madre naturaleza es sabia y nos proporciona una serie de plantas para combatir las enfermedades. Desde tiempo remoto se han utilizado las plantas ya sea en infusión o en maceración para ayudar al organismo y al sistema inmunológico. Se dice que hay una planta para cada mal. Las hay antibióticas, antiespasmódicas, analgésicas, antibacterianas, anticonvulsivas etc. iremos analizando poco a poco las cualidades de cada una.
Comenzaremos por las más conocidas como:
El Romero: Crece en forma natural en la zona del mediterráneo, no solo es muy apreciado en la cocina, además posee propiedades curativas influyendo positivamente en las enfermedades respiratorias.
Es una planta digestiva evitando la aparición de acidez y flatulencia.
Ayuda también en los dolores de la menstruación y la retención de líquidos.
Contiene mucho hierro por lo que puede contribuir a combatir la anemia.
Su contenido de acido rosmarinito hace de el un buen antioxidante.
Además es un buen antibactericidas.
La Mejorana: Oriunda de Oriente posee un agradable aroma y es como el romero y orégano una planta muy apreciada en la cocina. Contiene aceites esenciales, ácidos fenólicos y flavonoides que la hacen muy apreciada en el tratamiento de la ansiedad y del insomnio por sus propiedades sedantes, migrañas, hipertensión, es espasmo lítica lo cual ayuda en los espasmos gastrointestinales, gastritis y digestiones lentas. Su uso externo es bueno para los dolores reumáticos.
El Orégano: Es oriundo de Oriente Medio, crece en forma silvestre y posee aceites con propiedades sedantes y antiespasmódicos como la mayorana. Indicado para los trastornos digestivos como flatulencia y cólicos. Tiene también una acción expectorante lo cual lo hace muy bueno para la tos y laringitis. En forma externa se usa en los dolores reumáticos










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