¡Primeros rayos de sol! Toca proteger la piel

Aunque el sol es beneficioso para los huesos y nuestras defensas, y además subre nuestro ánimo, no hay que descuidarse porque tomado en exceso o, sin las precauciones necesarias, también puede hacer daño a nuestra piel. Es por eso que, en esta época de primavera-verano, hay que comenzar a cuidar la piel de forma especial, tanto por fuera como desde dentro. Si encima tienes problemas como varices, anota estos consejos.
Buenos hábitos para protegernos del sol
Tan importante es cuidar la piel desde fuera mediante la aplicación de cremas y lociones, como protegerla desde dentro tomando alimentos y complementos que nos ayuden a hacer frente a las agresiones del sol.
Bebe té verde
El té verde protegerá la piel frente al cáncer y el envejecimiento prematuro. Son los flavonoides, unos compuestos que posee el té verde y que tienen un alto poder antioxidante, superior incluso al de la vitamina C y E. La forma más habitual de tomar el té verde es con un chorrito de limón. Si no te gusta, otra opción es prepararlo con unas hojas de menta, que le darán un toque muy especial. Si aun así no consigues pillarle el gusto, puedes sustituirlo por zumos de manzana y ciruela, gazpacho con cebolla morada o tintos de verano con mosto de uva. Son otras alternativas ricas en flavonoides.
Entre los suplementos dietéticos, los más adecuados en la medicina alternativa para protegernos del sol, son el germen de trigo y el alga espirulina.
El germen de trigo una excelente fuente natural de betacarotenos y de vitamina E, lo que supone que, además de broncear nuestra piel, a la vez ejerce una función antienvejecimiento.
Por su parte, el alga espirulina, ejerce las mismas funciones que el germen de trigo, pero su contenido en betacaroteno es todavía mayor, el equivalente a séis zanahorias.
Una vez ya estamos tumbadas frente al sol, un aceite bronceador de karité, nos ayudará a cuidar nuestras zonas más críticas, o más propensas a sufrir de arrugas o de flacidez. Sobre la crema protectora, aplicaremos un aceite que se prepara mezclando 6 cucharadas de aceite de sésamo con 2 de aceite de coco, 8 de té negro concentrado y dos más de manteca de karité previamente diluida.
De regreso a casa, no hay que bajar la guardia, nuestra piel ha sufrido y nos necesita más que nunca. Ayúdala a recuperarse con un aftesur de caléndula. Además de hidratante, la caléndula calmará tu piel quemada. Para elaborarlo, llena un tarro de cristal con pétalos de caléndula y cúbrelos con aceite de oliva. Colócalo en un lugar soleado de dos a séis semanas, agitando de vez en cuando. Luego filtra y envásalo.
Si tienes varices o estrías, recurre al áloe vera.
